El #atentadodeBarcelona y la lucha contra el terrorismo yidahista .Jornada Jurídica de Seguridad sobre “Aspectos Legales y Tecnológicos en la lucha contra el Terrorismo Internacional”

Dos agentes de Vilafranca lo encuentran en una zona de viñedos, junto a la depuradora. “Agachado”, subrayará el jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, al explicar su captura. Le dan el alto. Le apuntan con sus armas. Pero para Younes no es tiempo de entregarse. Es tiempo de morir. Se abre la camisa y exhibe un cinturón de explosivos. “¡Allahu akbar!”, proclama mientras se acerca a los mossos. El mismo grito que su hermano Houssaine, de 17 años, lanzó antes de ser abatido en Cambrils. No hay margen para comprobar que las bombas son, en realidad, botellas de agua envueltas en papel de aluminio. A diez metros, vacían sus cargadores. Más de veinte disparos lo derriban. Su cara queda desfigurada, como se ve en las imágenes que al poco circulan y que los Mossos piden no difundir.
El duodécimo integrante de la célula cae a las 16.05. No podrá saberse, por él, qué hizo durante los cuatro días que estuvo huido. Ni cómo consiguió cambiarse el polo de rayas con el que iba vestido cuando arrolló mortalmente a 13 personas. Ni quién le prestó ayuda. Ni por qué lo hizo. El final de Younes es tal vez el principio del mártir: al paraíso a través de la yihad, como les había enseñado su imán, un antiguo chatarrero y traficante.

ALCANAR, miércoles 16 de agosto

Abdelbaki es Satty ha desaparecido de Ripoll. Hace dos meses dejó de ser el imán de la comunidad Annour, que lamenta haberle contratado sin conocer su paso por la cárcel por tráfico de drogas. Aseguran que no vieron ni escucharon nada extraño. Hasta el día en que les pidió tres meses de vacaciones. “Le dijimos que era demasiado, que podía irse tres semanas”. Tras esa charla, desapareció. Atrás dejaba un exitoso lavado de cerebro a al menos ocho chicos de Ripoll, que conformarán la célula de los atentados. Se reúne con ellos en pisos secretos y en una furgoneta. Hablan durante horas, alejados del resto de musulmanes. Si se cruzan en la mezquita o en la calle, se saludan como si no se conociesen. Se acercó primero a Youssef Houli, muerto en la explosión de Alcanar, y a Mohamed Hichamy, abatido en Cambrils. Serán los líderes. Después vinieron sus hermanos y los demás. El hecho de que casi todos eran familiares facilitó la discreción. El imán se aproxima a otros, sin éxito: les habla de la maldad de la música.
Pero Es Satty no ha desaparecido ni está en Marruecos como dice. Se encuentra en Alcanar, un pueblo junto al mar, en el sur de Cataluña, a 300 kilómetros de Ripoll. En el chalet F9 de la urbanización Montecarlo se reúne con los chicos ya radicalizados. La célula prepara un gran atentado en Barcelona.








La casa de Alcanar, tras la explosión.
La casa de Alcanar, tras la explosión.

 El grupo esconde 106 bombonas de butano que ha comprado con la venta de joyas robadas. Y ha preparado 500 litros de acetona, agua oxigenada y bicarbonato, necesarios para fabricar TAPT, un explosivo casero usado por Estado Islámico y conocido como la madre de Satán. También guardan clavos para usarlos como metralla. Y pulsadores para iniciar la explosión. La idea es provocar un nuevo 11-M.
 El ataque es inminente. A las 20.25, uno de los terroristas compra en Sant Carles de la Ràpita 15 fundas de almohada y bridas. Servirán para contener los artefactos explosivos. Pero algo falla. Alguien manipula mal los explosivos y se produce una explosión que frustra los sueños del grupo de atentar contra monumentos e iglesias de Barcelona, como la Sagrada Familia. “Ese seguro que fue Youseff, era nervioso e impulsivo”, dirán sus amigos. Yousseff Aalla aparece muerto entre los escombros. Mohamed Houli, de 20 años, se salva porque estaba en el porche de la casa. “Estaba mirando el móvil, con una camiseta blanca de tirantes”. Lo vio segundos antes de la explosión Lorenzo, el vecino del chalé colindante. “Pasé enfrente, le saludé. Cuando entraba en casa, todo explotó”.
 La casa de Alcanar es el agujero negro del caso. Las patrullas hallan esa noche acetona y veinte bombonas. Y piensan, en ese primer instante decisivo, que había saltado por los aires un laboratorio de drogas. Los bomberos hablan de un accidente por “acumulación de gas” en una casa ocupada. El desastre causado por la deflagración impide ver el tesoro oculto: un libro de color verde a nombre de Abdelbaki. Y en su interior, una nota manuscrita: “En nombre de Alá, El Misericordioso, el Compasivo. Breve carta de los Soldados del Estado Islámico en la tierra de Al Andalus para los cruzados, los odiosos, los pecadores, los injustos, los corruptores”.
 El herido, Mohamed Houli, es trasladado al hospital de Tortosa como una víctima más. Está grave. Se investiga si de algún modo —y ante la ausencia de vigilancia sobre él— pudo ponerse en contacto desde el hospital con la célula, que aguardaba en Ripoll para cometer el gran ataque sobre Barcelona.








Explosión de Alcanar.
Explosión de Alcanar.

Cuando el resto de terroristas se enteran de lo ocurrido en Alcanar, trazan un plan alternativo. “Más rudimentario”, admitirán los Mossos, pero igualmente letal. Disponen de dos furgonetas de reparto de la empresa Telefurgo —dos Fiat Talento— que han alquilado, el día anterior, con la tarjeta de crédito de Younes en Sabadell. Iban a servir para trasladar los explosivos. Ahora servirán para arrollar a personas.
Están preparados. “En junio perdieron el miedo a morir”, dice un primo de los yihadistas. Fueron aleccionados, en la última fase, en la doctrina Takfir, que consiste en disimular su condición de fundamentalistas para no levantar sospechas.
Nadie en Ripoll sospechó. Cuando, tras los ataques, vecinos y amigos hablaron de los terroristas, los definieron como “buenos chicos, integrados”. Días después surgieron voces discrepantes: su integración no era tan perfecta como se había dado a entender.

BARCELONA Y CAMBRILS, jueves 17 de agosto

Al volante de la Fiat Talento con matrícula 7086 JWD, Younes accede al centro de Barcelona a través de la calle de Pelai. Pisa el acelerador y emboca La Rambla. Va tan rápido que las ruedas se levantan del suelo. Un guardia urbano alcanza a verle el rostro. “Iba con las ventanas subidas y gritando como un loco”. A más de 60 kilómetros por hora, Younes se incorpora a la zona central, reservada a peatones. Y arrolla todo lo que se le pone por delante. Después caos. Confusión. Estampidas. Y los primeros gritos de la Guardia Urbana que, sin saber, ya sabe: “¡Aléjense de la plaza de Catalunya, ataque terrorista!”. El balance será de 13 muertos y más de 100 heridos.
El airbag salva vidas. Pero no siempre son las de los conductores. Sobre el mosaico de Joan Miró, frente al teatro del Liceu y el mercado de la Boqueria, la furgoneta de Younes detiene su avance. ¿Había tenido suficiente? ¿Tal vez tenía marcada una vía de escape? Puede ser. Pero el caso es que el airbag del conductor salta y el sistema eléctrico queda bloqueado. El terrorista baja del vehículo y escapa. Las personas que pasean por la parte baja de La Rambla, hasta la estatua de Colón, salvan su vida.
Pese a consumar el atentado, la célula sufre un tercer contratiempo: tras la explosión fortuita de Alcanar y el airbag que detiene la carrera homicida, los terroristas tienen un accidente de tráfico. A las 15:25 horas, mientras Younes se dirige a Barcelona, Mohamed Hychami conduce una tercera furgoneta que había alquilado esa misma mañana. ¿Adónde iba? ¿Tenía planeado provocar una masacre simultánea? En la autopista AP-7, poco antes de llegar al peaje de Cambrils, Hychami choca contra un vehículo. Cuando el conductor le dice que va a llamar a la policía, salta la valla de la autopista y desaparece por un camino.
 Mohamed Hychami llega hasta la estación de servicio de Cambrils poco antes de las 16.00. Ha caminado un trecho y tiene la camiseta gris empapada de sudor. Compra una botella de agua y la bebe casi de un trago. Paga. Y avisa a sus compañeros, que acuden a buscarle a la estación al volante de un Audi A3. Se van. Todo hace indicar que se refugian en un antiguo restaurante-masía abandonado de Riudecanyes, a 20 minutos en coche, y aguardan noticias. De algún modo conocen lo que ha hecho Younes. Regresan a la gasolinera entre las 18 y las 19 horas, cuando ya Barcelona está sumida en el caos, entre bulos y rumores de todo tipo: un tiroteo en El Corte Inglés de plaza de Cataluña, un terrorista con rehenes en un restaurante turco...








La furgoneta, en la Rambla. ver fotogalería
La furgoneta, en la Rambla.

A Hychami le acompañan su hermano Omar; Said Aalla, Moussa Oukabir y Houssaine Abouyaaqoub, el hermano del terrorista de La Rambla. Houssaine aparece con una camiseta blanca del París Saint-Germain. Compra una recarga de teléfono móvil y abandona el local mientras escribe un mensaje. Se ignora si pretendía contactar con su hermano, que a esas horas está a punto de cometer un crimen con arma blanca.
Son las 18.20. Pau Pérez estaciona su Ford Focus de color blanco en el aparcamiento para estudiantes de la Zona Universitaria, junto a la avenida Diagonal de Barcelona y a escasos metros del Camp Nou. Tiene 35 años. Ha pasado la noche en casa de sus padres, en Vilafranca del Penedès, y ha llegado a Barcelona para visitar a un familiar. Ha sido cooperante en diversas ONG: viajó a Haití en 2010 para ayudar a las víctimas del terremoto. Es, además, un apasionado del fútbol.
Si Pau había escuchado, tal vez por la radio del coche, lo ocurrido en Barcelona, es también una incógnita. Quizás respira aliviado por encontrarse en un lugar apartado de los hechos, a casi seis kilómetros de La Rambla. Pero el peligro está allí mismo. Mientras acaba la maniobra de estacionamiento, Younes abre repentinamente la puerta del conductor. “Lo acuchilla, lo pone en la parte posterior del coche y emprende su huida”, dirá el comisario Trapero.
Pese a los intentos de algún ciudadano de detener sus pasos en La Rambla, justo cuando abandona la furgoneta, el terrorista ha logrado escapar a través de la Boqueria. Lleva un jersey a rayas blanco y azul. Recorre las calles de la ciudad —camina y corre, tal como se ve en los fotogramas— con un cuchillo. Hasta que topa con Pau.
Los Mossos tienen una posibilidad real de atraparlo. Han puesto en marcha dos dispositivos para encontrar al conductor: Gàbia (Jaula) y Cronos. Se fija un control policial en la Diagonal, una de las principales vías de entrada y salida. Younes ve a los dos agentes en el control y toma la misma decisión que en La Rambla: acelera y arrolla a una sargento de los Mossos d’Esquadra, que sufre una rotura de fémur. Su compañero dispara pero no logra detener el vehículo, que aparece 20 minutos más tarde en Sant Just Desvern, junto al edificio Walden. “Allí, y hacia las 7, le perdemos la pista”, admite Trapero.
 Se pierde a Younes, pero se localiza a dos personas que van a permitir atar cabos. En la furgoneta de La Rambla aparece el pasaporte español de un melillense: Mohamed Houli. Es el herido en Alcanar. Las gestiones con la empresa Telefurgo llevan hasta Driss Oukabir, de 28 años, un vecino de Ripoll a cuyo nombre se ha alquilado el vehículo. Esa misma noche, ambos están ya detenidos. Y permiten a los Mossos conectar tres escenarios: Alcanar, Barcelona, Ripoll. La cacería está en marcha. Pero hay un escenario que se escapa. Y ni siquiera la declaración de Houli, que confiesa las intenciones del grupo (y el deseo del imán de inmolarse) permiten anticipar la nueva pesadilla.
El Estado Islámico acaba de reivindicar el atentado. El comisario Trapero pone orden informativo a la tragedia. Poco antes de las once de la noche, un periodista pregunta si los Mossos esperan un atentado “inminente”. El comisario responde que no.




Los terroristas parecen contentos. Así se les ve en la tercera visita a la gasolinera de Cambrils, a las 20:55. Buscan unos mecheros. En las imágenes de las cámaras de seguridad se observa cómo hablan distendidamente. Incluso bromean. Vuelven a subir al Audi. Acuden a un bazar chino a las afueras de Cambrils solo cinco minutos antes de que cierre. Allí compran cuatro cuchillos de cocina y un hacha con los que pretenden ejecutar una nueva matanza. Todo parece cada vez más improvisado.
La cuarta y última visita a la gasolinera es la más surrealista. A las 22.00, Omar Hychami —el hermano del chico accidentado en la autopista— compra unas barras de pan, una tortilla, queso, zumo y bebidas isotónicas. Es su última cena. Después, regresan a la masía de Riudecanyes, donde abandonan los tickets de compra e intentan quemar con los mecheros que han comprado algunos documentos: el pasaporte y carné de conducir de Mohamed Hychami y el pasaporte de Younes.
Su aspecto es desaliñado. Está sucio y deshidratado. Ha recorrido 34 kilómetros con las mismas zapatillas negras con las que condujo la furgoneta de La Rambla. Camina junto a la AP-7 por el Penedès, tierra de viñedos, cuna del cava catalán. Se protege la vista, y de la vista ajena, con unas Ray- Ban falsificadas. Y sigue caminando. Hacia el sur.

SUBIRATS, lunes 21 de agosto

Younes Abouyaaqoub tiene 22 años. Desde mediodía es, oficialmente, el hombre más buscado de España. Su imagen —huyendo por el mercado de la Boqueria con las Ray-Ban; entrando en un cajero; o posando para la foto de clase del instituto Abat Oliba— inundan las redes sociales.




En su casa, en la calle Santa Magdalena de Ripoll, el pueblo que le vio crecer, sus padres siguen cada minuto de la pesadilla por televisión. Hace cuatro días que saben que el terrorista de La Rambla es su hijo. “Nos enteramos por la tele”, explicará el padre. “Nada más verlo, le llamamos por teléfono, para contárselo, pero no respondió”.
Lo intentaron varias veces los días siguientes. Pero Younes no lleva el móvil encima: evita ser rastreado. Desesperada, Ghanno Gaanimi, la madre, se dirige a los medios: “Ven a verme, no hagas esto, no tengo la culpa. Ve a la policía, entrégate, prefiero que estés en la cárcel a muerto”, dice en árabe. No da resultado.
Younes llega a la parte trasera de una casa adosada en Subirats. El sol cae a plomo. Silba. Busca ayuda. Espera encontrar a un hombre marroquí, presunto traficante de drogas, que vive allí. O vivía. Porque el que asoma por la ventana no es Hasán, sino otro hombre, un argentino. Younes se marcha campo a través. Pero es tarde. Le han visto.
A las 15.30, tres jefes de la comisaría de Vilafranca regresan de una reunión: Younes es la prioridad absoluta. Y creen verle: las mismas zapatillas negras, una camisa azul y pantalones rojos. Una mujer confirma sus sospechas: dice al 112 que le ha reconocido “sin ninguna duda” cerca de la estación de tren, que es experta en fisonomía y que ese chico es Younes.

 

 

 

 

Las autoridades turcas entregan a la Guardia Civil las dos españolas integradas en Daesh que fueron detenidas en Turquía el pasado mes de diciembre

Ministerio del Interior
Madrid, 11/07/2017
Lucha contra el terrorismo
La operación desarrollada conjuntamente con la Policía turca se inició el pasado mes de 23 de diciembre de 2016, cuando las dos mujeres, casadas con combatientes terroristas extranjeros marroquíes, fueron detenidas al intentar retornar a Europa
La estrecha y permanente colaboración entre la Guardia Civil y las autoridades turcas ha permitido culminar una investigación que se ha prolongado más de dos años con la llegada de las dos detenidas a España para su puesta a disposición judicial
Desde el 26 de junio de 2015, fecha en el que el Ministerio del Interior elevó a 4 el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA), las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han detenido a
184 terroristas yihadistasen operaciones realizadas en España y en el exterior y
a un total de 229 desde principios de 2015
Enlace de descarga de imágenes:
www.guardiacivil.es/es/prensa/videos_descarga_medios/2017/index.html

Las dos mujeres españolas integradas en Daesh F.A.L. y A.A.L., casadas con combatientes terroristas extranjeros marroquíes, han sido detenidas por la Guardia Civil a su llegada al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, procedentes de Estambul, (Turquía). La investigación, dirigida por el Juzgado de Instrucción nº 1 y la Fiscalía de la Audiencia Nacional, ha permitido detener a estas dos mujeres, acusadas de pertenencia a organización terrorista, que serán puestas a disposición del citado juzgado.
Las detenidas, sobre las que pesaba una Orden Internacional de Detención promovida por la Guardia Civil, han permanecido en territorio de Daesh durante más de dos años, casadas con yihadistas marroquíes que han participado en asesinatos en masa. En un contexto de brutalidad extrema, viviendo de manera voluntaria bajo las condiciones del grupo terrorista Daesh, el nivel de adoctrinamiento en el extremismo religioso hace de estas personas una amenaza potencial para la Seguridad Nacional. Además, su vinculación con miembros muy activos de la organización las convierte en elementos clave para ser utilizadas como "facilitadoras" para la organización terrorista en España.


En marzo de 2014, A.A.L. abandonó España para llegar a Siria, donde contrajo matrimonio con el combatiente marroquí Mohamed Hamdouch conocido también como Kokito de Castillejos, "el decapitador de Castillejos". Durante la ceremonia, el terrorista regaló a su mujer como dote un cinturón de explosivos. El matrimonio tuvo un hijo.
En abril de 2014, F.A.L. y su hijo de corta edad se trasladaron a Siria para encontrarse con su esposo, el yihadista Mourad Kadi. A finales de 2015 se tiene constancia del posible fallecimiento de los dos yihadistas marroquíes. Tras estos hechos, A.A.L. contrajo matrimonio con otro yihadista marroquí y fruto de esa relación la joven quedó nuevamente embarazada.
La Guardia Civil mantiene un permanente esfuerzo de control y seguimiento de las actividades que estos combatientes terroristas extranjeros desarrollan a lo largo de periodos muy prolongados, con el fin de minimizar el riesgo de que individuos con niveles de radicalización muy altos puedan actuar en España o contra intereses españoles en el exterior.
La investigación que ha culminado con la detención de las dos activistas de Daesh se ha prolongado durante más de dos años, tiempo en el que ha tenido un papel fundamental la permanente cooperación bilateral con las autoridades y Fuerzas de Seguridad de Turquía. Este excelente nivel de cooperación ha hecho posible la llegada a España de las dos detenidas, que pasarán a disposición del Juzgado Central de Instrucción nº1 de la Audiencia Nacional. Además de las dos arrestadas, han llegado a España los hijos menores de ambas, que serán entregados a sus familiares.
El desarrollo de la operación ha sido fundamental el intercambio de información con los servicios americanos, turcos y marroquíes.
Desde la elevación al nivel 4 de alerta antiterrorista el pasado 26 de junio de 2015, la Guardia Civil ha reforzado todos los dispositivos operativos y líneas de investigación relativas a la amenaza terrorista, especialmente aquellas sobre individuos inmersos en un proceso de radicalización que pueda desembocar en el desplazamiento a zona de conflicto o en la comisión de acciones terroristas en los países de residencia, lo cual supone en la actualidad una de las principales amenazas sobre los países occidentales.
Desde el 26 de junio de 2015, fecha en el que el Ministerio del Interior elevó a 4 el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA), las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han detenido a
184 terroristas yihadistasen operaciones realizadas en España y en el exterior y
a un total de 229 desde principios de 2015.
El Ministerio del Interior recuerda que, a través de la iniciativa STOP RADICALISMOS, los ciudadanos pueden colaborar a través de una serie de canales a su disposición para que, de forma confidencial y segura, notifiquen a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad aquellos posibles casos de radicalización en su entorno a través de la página web www.stop-radicalismos.es, la aplicación móvil de alertas de seguridad ciudadana Alertcops y el teléfono gratuito 900 822 066.
Existen imágenes de la detención  a disposición de los medios en el  enlace web:
www.guardiacivil.es/es/prensa/videos_descarga_medios/2017/index.html
La Guardia Civil operación "Araña-IV" detiene a 13 personas en una operación contra el enaltecimiento terrorismo

La Guardia Civil durante la operación denominada "Araña-IV", que ha sido desarrollada por expertos en la obtención y análisis de información proveniente de fuentes abiertas en Barcelona, Murcia, Madrid, A Coruña, Pontevedra, Tarragona, Navarra, Valencia, Alicante y Granada, 13/04/2016

La Guardia Civil inicia la ‘operación Araña 2’ contra el enaltecimiento del terrorismo en las redes sociales


La Guardia Civil en la operación “Araña-III” detiene a 16 personas por enaltecimiento del terrorismo y por humillar a las víctimas de bandas terroristas en las redes sociales

 

La operación "Araña-IV" se está desarrollando de forma coordinada en siete comunidades autónomas
Los comentarios y referencias publicados en perfiles públicos van desde el ensalzamiento de diversas organizaciones terroristas, hasta la burla hacia víctimas concretas del terrorismo
La colaboración ciudadana ha sido fundamental en las investigaciones llevadas a cabo
De los más de 60 detenidos en las tres fases anteriores, se ha dictado sentencia sobre una veintena de casos que han sido condenados mayoritariamente a penas de entre 1 y 2 años de prisión
Agentes de la Guardia Civil han detenido a 13 personas en una operación abierta que se está desarrollando bajo la dirección y coordinación del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional. Los arrestados son usuarios de redes sociales que podrían haber cometido de manera continuada delitos de enaltecimiento del terrorismo así como de humillación de las víctimas del terrorismo.
Las detenciones se han producido en las provincias de Barcelona (3), Murcia (2), Madrid (1), A Coruña (1), Pontevedra (1), Tarragona (1), Navarra (1), Valencia (1), Alicante (1) y Granada (1).
La operación, denominada "Araña-IV", ha sido desarrollada por expertos en la obtención y análisis de información proveniente de fuentes abiertas. En las investigaciones se han utilizado innovadoras herramientas de monitorización para búsqueda y análisis de la información existente en las redes sociales, principalmente en Facebook y Twitter.

La Guardia Civil detiene a 13 personas en una operación abierta contra el enaltecimiento del terrorismo en las redes sociales


Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento han permitido localizar en las redes sociales numeroso contenido apologético de diferentes grupos terroristas, en particular  ETA, pero también de otras organizaciones terroristas, tales como GRAPO o TERRA LLIURE, así como contenido que humilla directamente a las víctimas de estas organizaciones. El contenido apologético investigado carece de cualquier tipo de privacidad, es decir, es de acceso público, y por tanto accesible a cualquier usuario de Internet.
Gran parte de estos contenidos son difundidos por usuarios anónimos. No obstante, las investigaciones desarrolladas han permitido la identificación de las personas responsables de estas publicaciones.
Los comentarios y referencias en las redes sociales, llevados a cabo de forma reiterada en perfiles públicos y con numerosos seguidores adheridos, van desde el ensalzamiento de las mencionadas organizaciones terroristas y de los asesinatos cometidos por éstas, hasta la burla hacia víctimas concretas del terrorismo.
Dentro de las investigaciones ha sido fundamental la colaboración ciudadana,  que de manera incesante comunica a la Guardia Civil multitud de datos. Esta colaboración se desarrolla principalmente a través del portal de Internet "Colabora" de Guardia Civil y de los perfiles oficiales en redes sociales del Cuerpo:
El objetivo de las detenciones es la incautación y posterior clonado en sede judicial de los dispositivos móviles que pudieran portar en el momento del arresto, lo que permite corroborar la autoría de los hechos imputados y de esta forma evitar que puedan alegar un uso fraudulento de sus perfiles en redes sociales. Una vez finalizada en sede judicial la salvaguarda del contenido publicado en las redes por los perfiles investigados, las personas detenidas serán puestas en libertad a disposición judicial, con obligación de comparecer ante la autoridad judicial competente si así lo acordase.
Este tipo de operación policial constituye también un golpe a aquellas personas que, integradas o no en organizaciones terroristas o en sus complejos de apoyo, intentan desde el anonimato menospreciar a las víctimas y fomentar el uso de la violencia.
Esta operación es continuación de las operaciones "Araña-I" y "Araña-II desarrolladas en mayo y noviembre de 2014, y de la operación "Araña-III" realizada en mayo de 2015. De los más de 60 detenidos en las tres fases anteriores, se ha dictado sentencia sobre una veintena de casos que han sido condenados mayoritariamente a penas entre de 1 y 2 años de prisión.
La operación continúa abierta.


 

 

El Director General de la Guardia Civil clausura la Jornada Jurídica sobre “Aspectos Legales y Tecnológicos en la lucha contra el Terrorismo Internacional”
Organizada por la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Aeronáutica y Espacio (TEDAE)
En esta Jornada Jurídica se han puesto de manifiesto diversas herramientas jurídicas para hacer frente y mitigar las amenazas terroristas
El Director General de la Guardia Civil clausura la Jornada Jurídica sobre “Aspectos Legales y Tecnológicos en la lucha contra el Terrorismo Internacional”
El Director General de la Guardia Civil, José Manuel Holgado junto con el presidente de TEDAE, Adolfo Menéndez, ha clausurado hoy la Jornada Jurídica de Seguridad sobre “Aspectos Legales y Tecnológicos en la lucha contra el Terrorismo Internacional” que se ha celebrado en el Club Financiero Génova (Madrid).
Esta jornada jurídica ha sido organizada por la Asociación Española de Tecnologías de Defensa, Aeronáutica y Espacio (TEDAE), y en ella a través de diversas charlas y ponencias se han puesto de manifiesto diversas herramientas jurídicas con las que poder hacer frente y mitigar las amenazas terroristas.
En ella han participado representantes las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españolas, representantes judiciales de INTERPOL, así como representantes del ámbito judicial.
El Director General de la Guardia Civil, José Manuel Holgado, ha destacado que en esta jornada se ha puesto de manifiesto las muchas herramientas de las que disponemos para mitigar las amenazas terroristas, y ha enfatizado en que es preciso realizar un esfuerzo en materia judicial, policial, económico y social por parte de instituciones, organismos y colectivos para conseguir el pleno desarrollo de los derechos inherentes a la condición humana.

"Un esfuerzo, ha explicado Holgado, que debe sustentarse en el ejercicio de las debidas garantías jurídicas y procesales, manifestación de que nuestras reglas del juego son las correctas, que no se actúa desde el rencor, y que permiten demostrar que nuestras sociedades pueden imponerse al terror gracias a un sistema democrático que garantiza la libertad y la justicia".

En este sentido, Holgado ha destacado que "en el pasado 2015 se modificó la Ley de Enjuiciamiento Criminal, fortaleciendo las garantías procesales y regulando las medidas de investigación tecnológica, adaptándola a la necesidad de encontrar un equilibrio entre la capacidad nacional para hacer frente a las amenazas, y las poderosas herramientas de investigación que se ponen ahora a disposición del investigador".

El Director General de la Guardia Civil ha destacado que se ha avanzado mucho con la práctica forense o con la interceptación de las telecomunicaciones, obedeciendo a los principios rectores de especialidad, excepcionalidad, idoneidad, necesidad y proporcionalidad., y se han revisado otras herramientas como la utilización de dispositivos técnicos de seguimiento y localización, el registro de dispositivos informáticos de almacenamiento masivo, el registro remoto de equipos informáticos, o el alcance del agente encubierto informático.

Para más información pueden contactar con la Oficina de Relaciones Informativas y Sociales de la Guardia Civil en el teléfono 91.514.60.10.
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