Un secuestro virtual de un ingeniero naval español en México solucionado por la Policia Nacional y la colaboración de la Consejería de Interior de México en España

Policía Nacional impide un pago de 50.000 euros de rescate por el secuestro virtual de un ingeniero naval español en México

En las investigaciones ha colaborado la Consejería de Interior de la Embajada de España en México

Los supuestos secuestradores contactaron con su víctima cuando se encontraba alojado en un hotel mexicano y, mediante argucias, lograron su bloqueo mental, haciéndole creer que que se encontraba permanente controlado por miembros de un cártel
 Simultáneamente, se pusieron en contacto telefónico con la mujer del ingeniero y su jefe, en España, para solicitarles el pago del importe acordado para su liberación, a la vez que amenazaban y controlaban al secuestrado a través de un terminal móvil que le hicieron comprar
07-abril-2017.- Agentes de la Policía Nacional han impedido el pago de 50.000 euros de rescate por el secuestro virtual de un ingeniero naval español en México. Los supuestos secuestradores contactaron con su víctima cuando se encontraba alojado en un hotel mexicano y, mediante argucias, lograron su bloqueo mental, haciéndole creer que se encontraba permanente controlado por miembros de un cártel. Los delincuentes se pusieron simultáneamente en telefónico con la mujer y el jefe de la víctima, en España, para solicitar el ingreso del importe acordado por el rescate, a la vez que amenazaban y controlaban en la habitación de hotel al secuestrado a través de un terminal móvil que le hicieron comprar.
Las investigaciones se iniciaron por una información recibida a través de la Consejería de Interior de México en España, en la que comunicaban que un ingeniero español podría estar siendo víctima de un secuestro virtual y que los secuestradores ya habrían pedido a su pareja la cantidad de 50.000 euros por su liberación. Inmediatamente los agentes especializados de la Policía Nacional se pusieron en contacto con la pareja de la víctima, con el fin de asesorarla en todas las comunicaciones que fuera teniendo con los presuntos secuestradores.

Presión psicológica a la víctima y su entorno

La pareja de la víctima recibió diversas llamadas, -todas emitidas por el mismo varón con acento mexicano-, en las que le interrogaba sobre el trabajo del supuesto secuestrado e intentaba acordar con ella tanto el precio de la puesta en liberación como la manera de pagar el rescate. En estas conversaciones, la mujer recibía constantes amenazas por parte del supuesto captor. En una de las citadas comunicaciones, la mujer pudo hablar su marido quien, con tono tranquilo, le manifestó que se encontraba bien y que contestara a todo lo que quisieran saber.
Tras las pesquisas se tuvo conocimiento de que el jefe del secuestrado, dueño de una empresa dedicada a actividades navales, también estaba recibiendo llamadas de los falsos captores pidiéndole un rescate por la liberación del ingeniero. Por este motivo, los agentes se pusieron en contacto igualemente con él para controlar las comunicaciones e impedir el pago que estaba dispuesto a realizar en concepto de rescate de su empleado.
El dueño de la empresa informó a los policías que había logrado hablar con la víctima, quien estaba bien y se encontraba ya en la Base Militar de Salina Cruz (México), que es donde trabajaba, acompañado de un almirante perteneciente a la Armada Mexicana. Debido a ello, se realizaron investigaciones a través de la Consejería de Interior de la Embajada de España en México y de comunicaciones controladas tanto con la propia víctima como con el almirante mejicano.
Decía ser miembro de un cártel mexicano
Tras la conversación posterior con la víctima, esta manifestó que los supuestos captores contactaron con él cuando se encontraba en un hotel de Salina Cruz (México). El ingeniero recibió la llamada de un varón con acento mexicano que se identificó como miembro de un cártel y que le dio una serie de instrucciones. Los secuestradores indicaron a su víctima que cambiara de hotel y comprara un teléfono móvil para mantener la comunicación con ellos. Tras permanecer recluido en la habitación del otro hotel y mantener el contacto telefónico permanentemente con sus falsos captores, estos comenzaron a hacer llamadas tanto a la pareja como al jefe de la víctima con el fin de pedir el pago por su liberación.
A la mañana siguiente del secuestro virtual, la víctima convenció a los secuestradores de que debía volver a su puesto de trabajo en la Base Militar con el fin de que nadie se alarmara por su ausencia y comenzara su búsqueda. Una vez allí, y todavía en contacto con sus captores, pudo informar de lo que estaba ocurriendo y recibir la ayuda inmediata.